Después de unas vacaciones tardías, estrenar nueva estación, cambiar de década, empezar nuevo mes y coger un catarro monumental vamos a continuar.
Un resfriado siempre te deja hecha un cromo, así que hay que pasar a la acción y hacer una puesta a punto.
Lo primero es una buena renovación.
Empieza por el rostro, puesto que es la zona más visible y afectada, con una limpieza , seguido de una exfoliación y una buena mascarilla. Si tienes la piel todavía algo irritada procura utilizar productos muy suaves y sin perfumes, porque sino acabaras viendo las estrellas y llorando a lágrima viva.
Mientras actúa la mascarilla facial, dale paso al cuerpo. Una buena ducha empezará por relajarte, y con la piel aún húmeda, aprovecha para exfoliar y masajear a la vez todo tu cuerpo, sin olvidar la dirección, de abajo hacia arriba. Si los productos, además, tienen un aroma de tu agrado el resultado será mucho mejor.
¿Tienes suficiente?
¿Tienes suficiente?
Porque es la hora de retirarlo todo, secarte con mucho mimo e hidratar la piel. Vístete con tus mejores galas nocturnas y disfruta, mañana será un nuevo día.

