Estos nada tienen que ver con agua, cristales, pelo ni espejos.
No, no me he vuelto loca y sí hay otro tipo de reflejos. Tienen que ver con nuestro cuerpo.
Son reflejos que van de los pies a la cabeza pasando por todo el cuerpo; genial ¿verdad?. Pues de esto trata la reflexología podal.
No es ninguna técnica moderna; en antaño ya la utilizaban y fueron muchas las culturas que se beneficiaron.
Sí, nos dejaron un gran legado; los mapas, y aunque no se trata de buscar un tesoro oculto no iban nada mal encaminados.
En ellos nos muestran la ubicación de cada uno de los sistemas, sus órganos, glándulas...y cada uno de estos puntos reflejos se puede activar, sedar o equilibrar según convenga.
Hace 11 años que esta técnica llamó a mi puerta captando toda mi atención; tenía la oportunidad de hacer un curso, pero necesitaba probarla en mis "carnes" para acabar de decidirme.
Tras buscar un sitio que me inspiró confianza, lo probé, terminé el curso, lo practiqué y te diré más, a día de hoy, después de estos 11 años sigo acudiendo al mismo sitio para mi BIENESTAR.
Son muchos los beneficios que te puede aportar la reflexología podal, pero hoy hablaremos en términos generales y más adelante ya te iré contando más sobre ella.
Beneficios generales:
Son muchos los beneficios que te puede aportar la reflexología podal, pero hoy hablaremos en términos generales y más adelante ya te iré contando más sobre ella.
Beneficios generales:
- Mejora la circulación sanguínea, linfática y energética.
- Favorece la eliminación de toxinas e impurezas.
- Equilibra el sistema nervioso.
- Reduce la tensión muscular.
- Calma dolores en general.
- Reduce el estrés e induce a la relajación.
- Disminuye la ansiedad, la fatiga y el cansancio.
- Proporciona calma y bienestar.
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